Promocionar un libro: ¿Qué estamos haciendo mal?

    Pienso que hay algo que estamos haciendo algo muy mal al promocionar un libro hoy en día.

     

    Y no lo pienso solo yo, ya han empezado a levantarse inquietudes sobre este tema en compañeros de escritura y, también, los lectores están haciéndose esta pregunta por lo que creo que deberíamos analizar la situación y replantearnos todo lo que haya que replantearse para destacar y crear una verdadera conexión con nuestros lectores.

    No sé quién tuvo la brillante idea en las RRSS de decir que uno debe vender sin vender. Que no se debe hablar de uno, de los proyectos que ya tenemos en el mercado, de lo que estamos por sacar; porque, si hacemos eso nos mostramos como un ser engreído que solo sabe hablar de sí mismo y de su trabajo.

    Yo me pregunto: ¿por qué es eso tan malo? ¿Por qué no podemos hablar de lo que amamos, de lo orgullosos que estamos de nuestro trabajo? ¿Del logro que hemos alcanzado? ¿De la felicidad que nos produce tener la etiqueta naranja de Amazon?

    ¿Por qué nos hace quedar mal hablar de lo nuestro asegurando que, lo mejor y más apropiado, es hablar del trabajo del otro?

    ¿Quién dice que hacer lo primero es SPAM? (Ojo, no estoy hablando de las publicidades que se hacen sin esfuerzo alguno o como si estuviesen hechas por un robot que solo invitan a comprar, que sí es SPAM)

    No. Hablo de ponerle emoción y sentimiento a cada promoción; y sí, hablar siempre de uno y de nuestro producto o servicio —en mi caso, por ejemplo, de mis libros—. Tú, puedes adaptarlo a tu marca y/o producto.

    Y si eres escritor, lee bien esto y analízalo porque creo —profundamente— que nos estamos equivocando al promocionar un libro —que es nuestro— en las RRSS.

    Promocionar un libro, ¿qué encontramos ahora?

    Nos hablan de encontrar un nicho con un lector ideal, mirar cada dos por tres las estadísticas, ser un referente en el área, resolver un problema, hacer recomendaciones de otros libros porque, todo eso, es vender sin vender.

    «Resolver un problema que pueda tener mi cliente ideal».

    ¿Cómo diablos hago eso siendo escritora de ficción romántica?

    Es decir: ¿Qué debo considerar como un problema para mi lector ideal si leer es un placer y la lectura debe ser elegida según prefiera cada quién?

    ¿Encontrar el príncipe azul? ¿Consejos para el amor? ¿Cómo cazar vampiros? ¿Cómo acechar gente?

    Yo no soy terapeuta, los vampiros no existen —por mucho que así lo quisiéramos algunos— y tampoco tengo tendencias criminales o alguna patología que me haga una persona peligrosa.

    Yo soy escritora, soy storyteller y mi única misión es divertir a mis lectores. Hacer que se sientan a gusto con mi historia.

    Me pongo de ejemplo como lectora. No tengo problema alguno que necesite ser resuelto por un escritor de ficción. Entonces, ¿cómo selecciono mis lecturas?


    Simple, por estado de ánimo y gustos de género literario; pero, principalmente por lo atraída que me sienta hacia una portada. A mí me vendes con estética e imagen. Si haces eso bien al promocionar un libro, yo voy a ir de inmediato a comprar tu libro sin importarme el título y la sinopsis.

    Y hay muchos lectores como yo porque la lectura se mueve por emociones y sentimientos. Estados de ánimos, gustos y preferencias lectoras según géneros literarios, etc.

    No por el problema que tenga mi lector porque, otra vez, yo no escribo libros de No ficción. Escribo ficción romántica, paranormal y suspense.

    ¿Me explico?

    Estoy saturada de ver —y hacer— lo mismo que los demás para promocionar un libro en las RRSS y así no salirme del canon, permitiendo que el sistema que todos hacemos por igual ahogue la motivación y creatividad para promocionar y vender nuestros libros.

    Promocionar un libro, un patrón que se repite.

    Todos queremos ser —o hemos querido ser— un referente en el área de la escritura, un maestro de marketing, pero me surge la pregunta: ¿Por qué? Es decir, tú quieres ser escritor referente (que aconseja, da cursos, etc.) o quieres ser escritor de ficción y ya.

    Porque son dos públicos bastante diferentes y déjame decirte que nada garantiza que el interesado en aprender de ti compre tus libros o que tu lector de ficción quiera escribir un libro.

    Al igual que quien crea una comunidad como referente de recomendaciones literarias.

    El escritor que recomienda lecturas para acercarse a lectores. La pregunta clave aquí es: ¿esto garantiza que esos que siguen tus recomendaciones se interesen por ti y tu trabajo como escritor?

    ¿Entiendes lo que te digo?

    Es agotador hacer lo que los «eruditos» de hoy en día llaman: publicidad indirecta con lo fácil y divertido que es hablar de lo que hemos creado y que eso que contamos sirva para promocionar nuestro libro.

    ¿Qué eso no es ser humilde ni modesto?

    Bueno, en ese caso, muchas marcas y escritores de gran renombre podrían pecar de egocéntricos y de tener cero humildad porque, no sé tú, pero yo no los veo hablando —en ningún lado— del trabajo de otras marcas o de otros escritores.

    Así como tampoco están tratando de enseñar a la gente a escribir o promocionar un libro.

     

    Si te metes en perfiles de escritores como Jode Ellen Malpas, Nora Roberts, J. R. Ward, Kennedy Fox, Kim Chance, Noah Evans, Lorena Franco, Kristel Ralston, Isabel Acuña, Abril Camino, Alice Kellen, Megan Maxwell, etc. vas a encontrar todo sobre ellas, sus vidas, sus anécdotas, sus procesos y sus libros. Porque cada vez que hacen un lanzamiento, una oferta, un lector escribe una recomendación, estos escritores están promocionando sus libros.

     

    Así de simple.

     

    No dudo que hagan de vez en cuando una recomendación como lectoras o escritoras, que apoyen a algún colega, y está bien que lo hagan, pero ellas tienen claro su NORTE que es ESCRIBIR y VIVIR DE LO QUE ESCRIBEN.

     

    No tienen miedo a promocionar su trabajo ni creen que sea de engreídos o de gente poco humilde destacar esos logros porque escribir un libro es TREMEDO logro por el cual uno debe sentirse muy orgulloso y exhibirlo como si fuese un hijo. Lo digo en serio.

    Promocionar un libro y los «expertos».

    Aquí saltará alguien a decir que, si se promociona el trabajo propio con valor y antes que cualquier otro trabajo ajeno, los «expertos» aseguran que vamos a perder seguidores, suscriptores, lectores, etc.


    Déjame decirte algo:


    Los seguidores van y vienen ya que los gustos de las personas hoy en día cambian y eso está bien, porque al final, tus verdaderos seguidores, que serán tus fans, se van a quedar. Y eso es lo que tú quieres: filtrar hasta tener solo a tus lectores fieles y fans. Tú no quieres tener gente engordando tus listas, créeme, eso no garantiza ventas y sí puede crearte pérdidas; sobre todo cuando tienes suscriptores que solo abultan.


    Y te pregunto: ¿Quién es el experto? ¿La misma persona que está tratando de entender las RRSS día tras día como tú y como yo? ¿La misma que experimenta una y otra vez como tú y como yo a ver qué le resulta mejor?


    El otro día vi una charla de Sarra Cannon para el evento online en Youtube AuthorTube Writing Conference en la que habló sobre Planificar para prosperar como escritores y dijo algo muy cierto sobre la industria de la autopublicación y las RRSS


    La única cosa constante que hay en este negocio es que las cosas siempre cambian.


    Y si siempre hay cambios, los «expertos» de la promoción de libros quedan en un lugar inestable porque ellos están tratando de entender todo en la industria y las RRSS; otra vez, tanto como tú y como yo.


    No dudo que algunos puedan tener una visión diferente, pero en mi opinión, si no hay números y hechos que avalen esa «Experiencia» del experto en cuestión, yo, lamentablemente, no creo nada.

    Promocionar un libro y las garantías que nadie puede asegurarte.

    Es como el escritor que te promete que te va a llevar al número 1 de todas las listas de ventas de Amazon; un lugar en el que, curiosamente, ninguno de sus libros ha estado nunca; lo que, es más, es probable que ni siquiera hayan estado en el top 10. O tal vez han estado, pero no duran mucho rato allí.


    O como el «experto» que tiene 100 K seguidores en las RRSS, pero no vende; o vende, pero no sabe por dónde le llegan las ventas o cuáles de esos 100 K son realmente fans. Porque sí, todos pueden ser su cliente ideal, pero no todos van a ser fan, por lo que, no todos van a comprar cada libro (producto) que saquen.


    Ese «experto», al final, tiene la misma experiencia que tú, con la diferencia que no está siendo modesto ni humilde al venderse a sí mismo como la mejor persona para llevarte al número uno de las listas de Bestsellers.


    ¿Entiendes mi punto?


    Esa persona se vende sin miedo (como diría Michelle Poler en su curso) y, además, tiene claro su Norte que es abarcar diferentes mercados.

    Promoción de un libro y las preguntas claves que debes hacerte.

    Lo que me lleva directo a la gran pregunta que tienes que hacerte antes de dejar la modestia a un lado: ¿Qué quiero yo? ¿Quiero ser escritor? ¿Quiero enseñar a la gente a escribir? ¿Quiero enseñar marketing? ¿Quiero hacer colaboraciones de lectura? ¿Lo quiero todo?


    ¿Qué quiero?


    Después de responder con honestidad y establecer metas y objetivos claros en cada área, debemos darle con una pala a la modestia, ponernos unos tapones en los oídos para que nos resbalen lo que opinen los demás y salir —a lo grande— a vender nuestro trabajo.


    Ser más espontáneos, contarle al mundo entero cuánto amamos nuestro producto para que, los demás, se interesen en él y lo amen con la misma devoción.


    Porque esto es como el amor que debemos tener por nosotros mismos ya que si no nos amamos nosotros, ¿cómo podemos pretender que los demás nos amen?

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    Sobre mí...

    Soy Stefania Gil, escritora de ficción romántica; en su mayoría, de romántica contemporánea pero me chifla el romance paranormal, por lo que también encontrarás novelas de este tipo en mi catálogo. Pero antes de hablar de las novelas que he escrito y vendido, quiero contarte mi historia. ¿Sabías que no tengo toda la vida escribiendo y que ni siquiera pensaba en ser escritora?

    stefania gil

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