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Escribir cada día: del ritual a la disciplina

escribir cada día
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Desde 2018 tenía una rutina de escritura bastante ambiciosa en la que me retaba a escribir cada día al menos 5.000 palabras lo que me arrastró a  sufrir lo que llaman una quemada o el famoso Burnout en inglés que es cuando te quedas sin combustible, sin ganas, sin energía, sin motivación. (Te lo cuento mejor en este post)

Pero mi problema no fue que me quedé sin ideas para escribir novelas. Ideas para escribir diez libros, tengo; y quizá más 🙂

Mi problema fue que me quedé sin ganas para llegar a la silla y conectar con la historia.  

Esa clase de ganas que está asociada a la inspiración que supuestamente nos aportan las musas; y no, no tiene nada que ver con ellas.

Todas esas ganas/motivación/inspiración para escribir cada día deriva solo de tener una disciplina como escritor.

Es simple: Si quieres vivir económicamente de lo que escribes y ser constante publicando historias, es mejor que tengas una disciplina.

Ya sé que debes estar pensando que las disciplinas suenan a dictadura y que son frustrantes pero nadie dijo que las metas se alcanzan sin esfuerzo.

Es al contrario.

Y creando una disciplina vas a decir «Adiós» al pánico que le tienes al síndrome de la hoja en blanco, no saber cómo iniciar un capítulo o qué escribir a continuación del párrafo en el que se quedó la historia.

Adiós al sufrimiento de no encontrar a las Musas.

Adiós a todas las excusas para no sentarse a escribir por «falta de inspiración».

Todo gracias a la constancia de la disciplina.

Escribir cada día: Mi proceso antes y ahora

Tu pensarás que yo tenía una disciplina y la realidad es que no. No la tenía porque no es lo mismo una rutina que la disciplina.

Yo tenía la costumbre —como rutina— de presionarme para publicar un libro en Amazon cada dos meses (mis novelas no son largas, aquí puedes leer más sobre eso) y esa mala costumbre me llevaba a tener un rutina de escritura que no se cumplía cada día, sino cuando ya estaba sobre la fecha de publicación, lo que generaba mucho estrés en mí.

  • Rutina:es el conjunto de hábitos que aplicas en tu día a día y que se vuelven una costumbre. Los haces sin pensarlo, son automáticos.
  • Disciplina: es el esfuerzo consciente de crear un hábito para alcanzar una meta.

O como lo explican en Habitualmente.com que autoimponerse una disciplina, implica actuar desde el pensamiento, basándonos en lo que queremos como resultado final; y no desde las ganas y las emociones.

  • Todos queremos empezar dieta el lunes y quizá todos la empezamos el lunes pero muy pocos consiguen llegar a final de semana sin cometer un pecado en el camino y a eso se le llama disciplina.
  • Así como el que empieza los ejercicios el lunes y no los abandona el miércoles.

Para tener resultados diferentes y poder sentirme motivada/inspirada a escribir cada día debía hacer las cosas de otro modo.

Empecé a leer algunos libros que me ayudaran a tener una disciplina de escritura y fue cuando entendí que incluir rituales dentro de mi disciplina, me ayudaría a desarrollar constancia y por ende a mantener siempre activa mi inspiración.

Haría algo diferente que me llevaría a retomar el amor por mi trabajo.

No me costaba nada intentarlo, además, como bien sabes, soy amante de las cosas místicas aunque estos rituales poco se acercan a los rituales religiosos.

Digamos que vas a convertir algunos hábitos en rituales para establecer una línea directa con tu inspiración y con tu motivación.

Imagínate que con cada pequeño ritual que cumples todos los días antes de sentarte a escribir les vas dando las pautas a tus musas para que sepan dónde y cuándo van a encontrarte trabajando, tal como aconseja que hagas el maestro del terror Stephen King en su libro Mientras escribo.

Rituales vs. Hábitos

  • Los hábitos: son acciones repetidas que hacemos sin darnos cuenta. Ejemplo: lavarse la cara y los dientes aun sin estar al cien por cien despierto.

Pero si a esto le sumamos una intención, lo convertimos en un ritual.

  • Siguiendo el ejemplo anterior: agradecer el hecho de tener agua para poder lavarnos la cara y dientes cada mañana. Agradecer por nuestros dientes que nos permiten masticar el alimento a diario, lavar —a conciencia y con delicadeza— tanto el interior de nuestra boca como la piel del rostro sería un acto con intención y respeto hacia nuestro cuerpo.

El hábito nos ayuda a optimizar el tiempo mientras que el ritual nos conecta con la parte emocional.

¿Cómo crear rituales en tu día a día para activar la inspiración y escribir cada día?

Esto parece que es un tema que necesita de una fórmula mágica para poder llevarse a cabo o de una lista con acciones a seguir pero no es así.

Los rituales que puedes crear en tu día a día pueden ser tan simples como encender una vela o servirte un café/té antes de empezar la sesión de escritura.

Solo recuerda que, hagas lo que hagas, debes:

  • Estar presente en el momento: no importa lo que va a pasar mañana o lo que dejaste de hacer ayer. Piensa en la emoción que te da esa taza de tu líquido favorito. ¿Qué te hace sentir? ¿Cómo te inspira?
  • Poner una intención en lo que haces: lo que te lleva a agradecer y a apreciar ese instante porque sabes que, en cierto modo, es sagrado. La intención te lleva conectar con tu imaginación con tu motivación.

Este es mi ritual para estar inspirada/motivada y escribir cada día.

  1. Al levantarme cada mañana, doy gracias por el simple hecho de abrir los ojos y espero a que mi hija venga a la cama con nosotros para darnos los buenos días mientras nos abraza a mi esposo y a mí. (Algo tan simple como un gesto puede conectarte con un buen estado de ánimo)
  2. Después ocurren las cosas básicas que son hábitos como: ducharse, desayunar y llevar a la niña al cole; por asuntos de tiempo, es un poco difícil convertir esas cosas básicas en un ritual.
  3. Al regresar del cole es cuando me sirvo mi taza de café y me voy a mi estudio en donde me siento frente a un pequeño altar que tengo y allí; estando en el ahora, escucho un par de episodios de un podcast que encontré y me encanta: 99% con Mia Astral (Son episodios cortos y de temas variados de crecimiento personal, en otro post te hablaré de este podcast)
  4. Después de eso, paso a hacer una meditación que cambia dependiendo del día. Unos días las hago guiadas, unos días sin guía solo con una música de cuencos tibetanos de fondo, otros días son apenas un par de respiraciones.
  5. Y luego me siento frente al ordenador para empezar a escribir de forma fluida y por mucho más de lo que espero poder escribir cada día.
escribir cada día

Puedo decir que tengo una nueva disciplina que me ayuda a acercarme a la meta final con éxito, sin presión, sin frustraciones y lo más importante: con la inspiración intacta.

Con las musas siempre junto a mí.

Listas para escribir cada día.

Llevo quince días haciéndolo y no he fallado, con esto no te digo que es un método infalible pero sí te aseguro que te hará sentir mucho más seguro, tranquilo y motivado en esos momentos previos a la sesión de escritura de cada día.

¿Tienes algún ritual que te ayude con tu escritura diaria?

Te los en los comentarios.

Gracias por leer y compartir este post en tus redes sociales.

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