madre escritora tres tips para ti

Publicas tu primer libro, vives toda la experiencia del lanzamiento, la receptividad de la gente, te piden más y de pronto: sales en estado; y estás tan feliz que en ese momento crees que todo va ser tan equilibrado como te lo imaginas, que podrás ser madre escritora porque podrás seguir escribiendo en tus ratos libres y que nada te va a apartar de tu camino mientras le das todo tu amor a esa personita que será parte de ti el resto de tu vida.

Aunque tu recién nacido tome algunas siestas, esa pequeñas personita absorbe tanto de tu energía que, cuando por fin cierra sus ojitos para descansar un rato, tu solo quieres dormir con él/ella; y entonces, te das cuenta de que no has cocinado, ni lavado la ropa —que con un recién nacido es casi una actividad diaria—, la casa está sin recoger y sin limpiar, tienes que bañarte, vestirte, mimarte y además, escribir.

Por mucho que tu madre, hermanas y amigas te digan: «DUERME cuando el bebé lo hace», ese chip de autosuficiencia que tenemos en el cerebro no nos deja descansar en paz pensando en todo lo que tenemos por hacer.

Por supuesto, la lavadora, la comida y tu baño van a prevalecer sobre cualquier otra cosa en el mundo y cuando pienses que quizá puedes tomarte un tiempo para ti, adivina: ¿quién se va a despertar listo para llamar tu atención de nuevo?

Exacto.

Esto será lo que suceda si eres madre primeriza porque todo se va a complicar más si ya tienes niños más grandes que van a demandar de tu atención —solo para ellos— cuando el recién llegado esté durmiendo.

No es fácil, lo sé.

Sin embargo, nada es imposible y todo, poco a poco, va pasando.

En los primeros meses de mi postparto,

yo no tenía energía suficiente para ser madre escritora…

Esos meses fueron complicados porque mi niña no tomaba siestas en el día. En nada se parecía a lo que yo me había imaginado desde el inicio de mi embarazo.

Como era de esperar, a las seis de la tarde ya estaba metida en la cuna para dormir y casi, casi, yo también.

El cerebro no me daba para más. Así que eso de ser madre escritora lo llevé bastante mal por aquel tiempo.

Ahora lo veo desde otra perspectiva y te prometo que tendrás muchas emociones encontradas y será normal.

Te sentirás frustrada y lenta —a veces muy lenta— pero créeme, será normal y todo eso va a pasar.

Te aseguro que todo mejora.

Y aprenderás a distribuir tu tiempo.

La autora Ali Luke, en un post que tomé como referencia para elaborar este, asegura que también va a aparecer la culpa del escritor o de la madre escritora y aconseja en su artículo que NO cedas ante esta culpa.

Luke aconseja soltar la culpa y yo le apoyo.

Es un trabajo difícil pero lo logras al final.

 

Piensa en que, aparte de ser madre, eres una persona individual, con derechos, aspiraciones, metas y no hay nada de malo en que encuentres un tiempo para hacer algo por ti.

También piensa en que hay veces que se debe descansar de la escritura. No hay nada malo por tomarse un descanso. Es necesario, y refrescante, la mayoría de las veces.

Y aquí entra un poco en acción lo que siempre te comento sobre organización y rutinas; porque tengan la edad que tengan tus hijos, si no te organizas no vas a encontrar tiempo para nada.

Lo viví y la verdad es que la vida se te convierte en un caos.

Si encuentras la forma de organizar tu día vas a ser más feliz.

Serás mejor madre y mejor escritora porque tendrás tiempo para todos (no olvides a tu marido)

En su post, Ali Luke da tres tips para encontrar este preciado equilibrio que voy a compartir contigo:

Negocia con tu pareja:

A menos que tu pareja sea un profesional de la escritura también y sepa cómo se mueve este mundo, tendrás que sentarte y explicarle lo que necesitas ¡HABLA!

Aclárale al mundo lo que significa ser: madre escritora.

Tienes que ser muy clara sobre lo que quieres y necesitas:

 

Me gustaría sentarme a escribir un par de horas cada sábado por la tarde. ¿Crees que podrías llevarte al (los) niño (s) al parque?

 

A cambio, le puedes ofrecer a tu pareja un par de horas a la semana para que también pueda hacer lo que le gusta.

En caso de que seas madre soltera, bueno, puedes buscar entre tus familiares cercanos o alguna amiga que quizá pueda darte un poco de libertad para escribir un par de horas a la semana.

Seguro que encontrarás a alguien dispuesto a echarte una mano.

Aprovecha al máximo ese tiempo de escritura:

Cuando llegue este tiempo negociado para escribir, olvídate del resto del mundo y has lo que tienes que hacer: ESCRIBIR.

Desconecta el teléfono de la casa si es necesario, internet, quita el sonido del móvil, aíslate del mundo y concentra tu atención en tu escritura.

Serán sesiones cortas de escritura que deberás aprovechar al máximo, así que no las desperdicies.

No seas perfeccionista:

Este punto es muy interesante porque aquí, Ali habla de la tendencia que tenemos los escritores hacia el perfeccionismo, en la cual, yo me declaro culpable.

Ese perfeccionismo que si estamos editando es maravilloso, pero para el resto de las cosas no.

Si estás luchando por encontrar un hueco en tu día para escribir, tal vez necesitas reducir tus estándares en las tareas domésticas.

Incluso, tus estándares con tus hijos.

Nada va a pasar por comer sándwich un día —o dos (ya te lo he dicho antes)—, o dejar que los niños vean televisión extra si eso te permitirá tener un poco de tiempo para escribir. Clic para tuitear

Y créeme que tampoco nada va a pasar si no lavas la ropa un día o la casa se queda desordenada la mitad de la semana.

Muchas de estas técnicas,

empecé a aplicarlas después de los seis meses de nacida mi hija

y funcionan.

Mi esposo y yo todavía nos organizamos en ciertos momentos en los que necesito más tiempo para terminar una novela o encargarme de las promociones porque no he podido hacerlo en el tiempo que tengo libre, que es cuando mi hija está en el cole.

Y como lo menciona Ali, últimamente no soy tan perfeccionista porque me niego a perder horas valiosas de escritura con la escoba en mano o limpiando la terraza y cristales de las ventanas debido a la lluvia.

No. Me niego a desperdiciar mi día así.

Así me organizo para ser mejor madre escritora

y aprovechar el tiempo al máximo:

Suelo aprovechar la mañana para escribir y después del almuerzo, me siento en el ordenador un par de horas más.

Luego, tomamos la merienda y entonces me dedico a estar con la pequeña que, hasta ese momento, estuvo jugando por su cuenta o viendo la tv.

Si hace buen tiempo, salimos a caminar por la playa un poco o vamos a la biblioteca a buscar libros.

En este asunto de ser madre escritora hay que encontrar un equilibrio.

Como en el resto de las cosas de la vida, ¿no?

Y puedo decir que agradezco haberlo encontrado porque eso me da felicidad ya que estoy siendo productiva; además, estoy haciendo algo por mí.

 

Que al final,

los hijos se van

y te quedas pensando en todo lo que quisiste hacer

y no hiciste, por dedicar tu vida a ellos.

 

Los amamos, pero también debemos amarnos a nosotras mismas.

Recuerda que tú también eres parte importante de tu familia y que tienes todo el derecho de organizar la vida familiar de una forma que te permita tener tiempo para hacer lo que te hace feliz.

 

Esa felicidad se la vas a transmitir a tus hijos y pareja en el tiempo que les dediques y todos podrán disfrutar de un ambiente en armonía.

  

Ahora es tu turno de contarme en los comentarios:

¿Cómo te va siendo madre escritora?

 

Mil gracias por leer comentar y compartir este post.

¡Hasta la próxima!

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