Recursos para escritores, Ser madre y escritora

Tres tips que te ayudarán a seguir escribiendo aun cuando tienes hijos.

¡Queridos lectores!

Espero se encuentren muy bien. Ha sido una semana de mucha lluvia en el sur de España y parece que continuaremos recibiendo agua. Días perfectos para sentarse a escribir o leer con una buena taza de café o chocolate caliente.

¡Qué bonitos sueños cuando se es madre y escritora! ¿Verdad?  Sería genial poder estar encerrada en un hotel, como hacen muchos escritores, con este clima gris y frío, escribiendo sin parar. En absoluto silencio. Sí, ya lo sé, sigue siendo un sueño ja ja ja pero no es imposible alcanzar esa clase de sueños, te lo aseguro.

En este jueves especial para las mujeres, quise traer otro post de estos que espero convertir en toda una colección —de oro— para esas madres que no encuentran la manera de equilibrar sus vidas entre lo que más aman hacer y las personas que más aman en el mundo.

Sí, sí, mucho amor y poco entendimiento.

En fin…

¿Cuántas no han tenido la experiencia de publicar su primer libro, vivir toda la experiencia del lanzamiento, la receptividad de la gente, te piden más y de pronto: sales en estado?

En ese momento crees que todo va a ir de maravillas, que podrás seguir escribiendo en tus ratos libres y que nada te va a apartar de tu camino.

En cierto modo, así será hasta que nazca el bebé y pase a demandar tu atención al mil por ciento. Sí, sí, leíste bien, MIL por ciento porque aunque tu recién nacido tome algunas siestas, esas pequeñas personitas absorben tanto de tu energía que cuando por fin cierran sus ojitos para descansar un rato, tu solo quieres dormir con ellos; y entonces, te das cuenta de que no has cocinado, ni lavado la ropa —que con un recién nacido es casi una actividad diaria—, la casa está sin recoger y sin limpiar, tienes que bañarte, vestirte, mimarte y además, escribir.

Por mucho que tu madre, hermanas y amigas te digan: «DUERME cuando el bebé lo hace», ese chip de autosuficiencia que tenemos en el cerebro no nos deja descansar en paz pensando en todo lo que tenemos por hacer. Por supuesto, la lavadora, la comida y tu baño van a prevalecer sobre cualquier otra cosa en el mundo y cuando pienses que quizá puedes tomarte un tiempo para ti, adivina ¿quién se va a despertar listo para llamar tu atención de nuevo?

Exacto.

Todo esto será lo que suceda si eres madre primeriza porque todo se va a complicar más si ya tienes niños más grandes que van a demandar de tu atención —solo para ellos— cuando el recién llegado esté durmiendo.

No es fácil, lo sé.

Sin embargo, nada es imposible y todo, poco a poco, va pasando.

Yo creo que en otros posts ya te he contado sobre mi vida los primeros meses del post parto. Eran complicados porque mi niña no tomaba siestas en el día. Como era de esperar, a las seis de la tarde ya estaba metida en la cuna para dormir y casi, casi, yo también.

El cerebro no me daba para más. Afortunadamente mi hija solo despertaba una o dos veces por noche, pero el cansancio me dominaba de igual manera.

Te aseguro que todo mejora.

Y vas aprendiendo a distribuir tu tiempo.

Tendrás muchas emociones encontradas y es normal. Te sentirás frustrada y lenta —a veces muy lenta— pero creeme, es normal y todo eso va a pasar.

La autora Ali Luke, asegura que también va a aparecer la culpa del escritor o de la madre escritora y aconseja en su artículo que NO cedas ante esta culpa.

Las madres escritoras suelen sentirse culpables por sentarse a escribir en vez de jugar con sus hijos y también pueden sentir culpa por pasarse el día jugando con sus hijos y no sentarse a escribir un poco; o recoger la casa, lavar la ropa…

Luke aconseja soltar la culpa y yo le apoyo. Es un trabajo difícil pero lo logras al final.

Piensa en que, aparte de ser madre, también eres un ser humano, una persona, con derechos, aspiraciones, metas y no hay nada de malo en que encuentres un tiempo para hacer algo por ti.

También piensa en que hay veces que se debe descansar de la escritura. No hay nada malo por tomarse un descanso. Es necesario, y refrescante, la mayoría de las veces.

Y volvemos a lo que siempre les comento en otros posts de estos temas; tengan la edad que tengan tus hijos, si no te organizas no vas a encontrar tiempo para nada.

Lo viví y la verdad es que la vida se te convierte en un caos. Si encuentras la forma de organizar tu día vas a ser más feliz. Serás mejor madre y mejor escritora porque tendrás tiempo para todos (no olvides a tu marido)

Ali Luke da tres tips para encontrar este preciado equilibrio:

 

Negocia con tu pareja.

A menos que tu pareja sea un profesional de la escritura también y sepa cómo se mueve este mundo, tendrás que sentarte y explicarle lo que necesitas ¡HABLA!

Tienes que ser muy clara sobre lo que quieres y necesitas «Me gustaría sentarme a escribir un par de horas cada sábado por la tarde. ¿Crees que podrías llevarte al (los) niño (s) al parque?» A cambio, le puedes ofrecer a tu pareja un par de horas a la semana para que también pueda hacer lo que le gusta.

En caso de que seas madre soltera, bueno, debe ser todo más complicado.  Mereces un aplauso por criar un hijo sola. Sin embargo, puedes buscar entre tus familiares cercanos o alguna amiga que quizá pueda darte un poco de libertad para escribir un par de horas a la semana. Seguro que encontrarás a alguien dispuesto a echarte una mano.

 

Aprovecha al máximo ese tiempo de escritura.

Cuando llegue este tiempo negociado para escribir, olvídate del resto del mundo y has lo que tienes que hacer: ESCRIBIR.

Desconecta el teléfono de la casa si es necesario, internet, quita el sonido del móvil, aíslate del mundo y concentra tu atención en tu escritura.

Serán sesiones cortas de escritura que deberás aprovechar al máximo, así que no las desperdicies.

 

No seas perfeccionista.

Este punto es muy interesante porque aquí, Ali nos habla de la tendencia que tenemos los escritores hacia el perfeccionismo, en la cual, yo me declaro culpable. Ese perfeccionismo que si estamos editando es maravilloso, pero para el resto de las cosas no.

Si estás luchando por encontrar un hueco en tu día para escribir, tal vez necesitas reducir tus estándares en las tareas domésticas. Incluso, tus estándares con tus hijos.

Nada va a pasar por comer sándwich un día —o dos (ya te lo he dicho antes)—, o dejar que los niños vean televisión extra si eso te permitirá tener un poco de tiempo para escribir. O como también te lo comenté en otro artículo, nada va a pasar si no lavas la ropa un día o la casa se queda desordenada la mitad de la semana.

Muchas de estas técnicas yo empecé a aplicarlas después de los seis meses de nacida mi hija y funcionan. Mi esposo y yo todavía nos organizamos en ciertos momentos en los que necesito más tiempo para terminar una novela o encargarme de las promociones porque no he podido hacerlo en el tiempo que tengo libre, que es cuando mi hija está en el cole y el cual debo compartir muchas veces con las tareas del hogar. Pero como lo menciona Ali, últimamente no soy tan perfeccionista porque me niego a perder horas valiosas con la escoba en mano o limpiando la terraza y cristales de las ventanas debido a la lluvia.

No. Me niego a desperdiciar mi día así.

Suelo aprovechar al máximo la mañana y después del almuerzo, me siento en el ordenador un par de horas más. Luego, tomamos la merienda y entonces me dedico a estar con la pequeña que hasta ese momento estuvo jugando por su cuenta o viendo la tv. Si hace buen tiempo, salimos a caminar por la playa un poco o vamos a la biblioteca a buscar libros.

Todo requiere un equilibrio. Puedo decir que agradezco haberlo encontrado porque eso me da felicidad ya que estoy siendo productiva y además, estoy haciendo algo por mí; que al final los hijos se van y te quedas pensando en todo lo que quisiste hacer y no hiciste por dedicar tu vida a ellos.

Los amamos, pero también debemos amarnos a nosotras mismas.

Decidas seguir escribiendo o no en tu período inicial de maternidad, recuerda que tú también eres parte importante de tu familia y que tienes todo el derecho de organizar la vida familiar de una forma que te permita tener tiempo para hacer lo que te hace feliz.

Después de todo, esa felicidad se la vas a transmitir a tus hijos y pareja en el tiempo que les dediques y todos podrán disfrutar de un ambiente en armonía.

 

¡Feliz día, queridas!

 

¿Cómo te va a ti como madre y escritora?

¡Cuéntame tus experiencias, déjalas en la caja de los comentarios que está más abajo, ya sabes que me encanta compartir con mis lectoras!

Mil gracias por leer comentar y compartir este post.

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