Cuando terminé de escribir «Presagios» —mi primera novela— empezó el calvario de revisar miles de veces el manuscrito a ver si todo estaba en orden. Mi Beta-Reader me ayudó en muchas de esas revisiones y también, contraté los servicios de un editor.

Después de todas las revisiones hechas por mí y mi Beta-Reader, pensábamos que todo, absolutamente todo estaba en orden.

Mi mayor preocupación era que la historia no tuviese huecos por ningún lado. Como sabrán, «Presagios» es una historia de romance paranormal a la que le inventé la leyenda familiar de la cual surge todo. Fui tan cuidadosa con ese aspecto en la trama de la novela que obvié por completo agregar cotidianidad en todos mis personajes.

No me enteré hasta que tuve la primera reunión con la editora, por supuesto.

Los nervios me comían ese día, porque tenía pánico de que la editora me dijese «Stefania, lo siento pero esta novela no tiene ni pies ni cabeza»

Creo que es el miedo de cualquier principiante. El no saber si la novela le va a gustar a los lectores. Porque como todo principiante, sueñas con que la novela se convierte en un Bestseller el mismo día del lanzamiento.

Así que después de conversar con la editora durante un rato sobre cosas triviales, fuimos a los asuntos importantes.

Tomó el manuscrito en sus manos y me dijo:

«Estuve toda la tarde sin trabajar porque no me podía despegar de esta historia» Por poco me paro a hacer la danza de la felicidad en el medio del café en el que estábamos. Sonreí en grande, y cuando le mostré mi sonrisa ella me dijo: «¡Pero…!»

¡Ah, sí! El famoso «Pero…» ¿cómo se me podía olvidar?

Contuve la respiración mientras ella me decía: «¡Pero… le falta cotidianidad a los personajes!»

¡Vale! En mi rostro se dibujó un enorme signo de interrogación. Cotidianidad. ¿Qué demonios quería decir eso?

La cotidianidad en los personajes son aquellas acciones que realizamos de forma cotidiana —valga la redundancia— porque somos seres humanos que necesitamos: comer, dormir, sentir hambre, dolor de barriga, ir al baño, etc. Clic para tuitear

En aquel momento y después de la explicación que ella me dio, solté una larga carcajada, porque era cierto. Mis personajes no solo eran paranormales, si no que además, parecían robots que no tenían necesidades ni físicas ni fisiológicas.

Después de aquella importante observación, le agregué algunas cosas cotidianas al manuscrito y sin duda, se hizo más creíble. Porque mis personajes tienen poderes sobrenaturales sí, pero sin duda, son humanos.

Necesitaban tener dolor de cabeza, desayunar en familia, explicar qué había para el almuerzo, quizá en algún punto, algún personaje había ingerido mucho líquido y tenía la vejiga a reventar. Una ducha después de un intenso día de trabajo. Cosas por el estilo. Cosas que realizamos en nuestro día a día y que no podemos pasar por alto en nuestras novelas.

La cotidianidad, le da credibilidad a la historia porque el lector —inconscientemente— asocia las acciones de su día a día con el de los personajes y le ayuda a desarrollar empatía hacia ellos. Clic para tuitear

No se trata de hacer una descripción detallada de lo que comen tres veces al día, de cómo se beben dos litros de agua ni de las veces que van a descargar su vejiga, se trata de indicar que los personajes de tu obra, aunque sean personajes ficticios, tienen necesidades diarias que cubrir porque son tan «humanos» como el lector.

Así que si, es muy importante que nuestros personajes, además de sentir amor, desamor, pasión, odio, venganza, etc. también tengan hambre, sueño, describan cuando recojan los trastes en la cocina; quizá, alguno por comer mucho chocolate le da un fuerte dolor de barriga; otro, puede llegar a casa corriendo al baño porque está a punto de hacerse pipí; hablar de la taza de café o té por la mañana.

Piensa en tú día a día, toma nota de las cosas que haces y las necesidades que tienes desde que te levantas, hasta que te vas a la cama por la noche. ¿Qué es lo primero que haces al abrir los ojos por la mañana? ¿Cuál es tu rutina al levantarte? ¿Cómo acostumbras a tomar tu ducha? ¿De qué conversas cuando estas desayunando con tu familia? ¿Qué desayunas antes de salir de casa? ¿En qué se diferencian tus desayunos de un día de trabajo a los de un fin de semana? ¿A qué hora sueles almorzar? ¿Qué te ocurre cuando comes demás a altas horas de la noche? ¿De qué forma se ve afectado tu estado de ánimo si te saltas una comida del día? ¿Bebes agua solo cuando te da sed? ¿Cuántas tazas de café te tomas durante el día y en qué momento? ¿Qué pasa cuando sales de paseo en un día caluroso? ¿Te da sed? ¿Qué te apetece beber en ese momento? También, puedes observar las necesidades de los que están a tu alrededor y todas esas anotaciones de tu cotidianidad, te ayudarán a darle la credibilidad necesaria a tus personajes haciendo que el lector se conecte con ellos más rápido.

 

¿Has olvidado alguna vez agregarle cotidianidad a tus personajes en alguna obra? Cuéntame tu experiencia.

¿Qué detalles cotidianos les das a tus personajes para que el lector pueda identificarse con ellos?

¡Gracias por compartir este Post!

Compartir en las redes:

6 thoughts on “La Cotidianidad en los personajes de las novelas.”

  1. Hola Martha!!!

    Gracias por pasarte por aquí! Así es, son cosas que uno cree que se sobreentienden, pero a veces, es importante recordarle al lector lo humanos que son nuestros personajes.
    Abrazos!!!

  2. Muy cierto, Stefanía, un personaje que no duerme, no come, no va a la servicio… simplemente no es creíble. Aunque fuera Supermán.

    Son esas pequeñas cosas las que nos hacen humanos, y sin las cuales ninguna novela estará completa.

  3. Hola que tal pero no crees que poner muchas cosas cotidianas no haría avanzar la historia?? O quizás seria conveniente que mientras la historia avanza se muestren estos hechos cotidianos, que se den de forma simultánea y equilibrada. Gracias

    1. Hola, Victor.¡Bienvenido! Gracias por leer y comentar 🙂 Sí, en efecto si das mucho detalle vas a retrasar la historia y sobretodo matar de aburrimiento al lector. Lo conveniente es lo segundo que comentas, dentro de la historia, destacar algun hecho cotidiano de los personajes los acerca al lector porque los vuelve tan humanos como ellos. No se trata de destacarlos todos pero sí dejar puntualizados algunos que hacen ver la historia mucho más natural.
      Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *