escribir durante el verano

¡Buenos días a todos!

Ya a mediados de septiembre, cuando estamos un poco más centrados en nuestras metas del último trimestre del año, quiero contarte cómo fue mi experiencia como escritora y madre en este verano de 2018.

Esto será una guia para aquellos que asumen como un imposible dividirse entre la maternidad/paternidad, escritura y disfrute de las vacaciones.

Que sería yo un bicho raro si te dijera que estás loco por pensar que es un imposible ¿Verdad?

Sí, yo también lo creía así hasta que me dejé de tonterías y me dije que así sea escribiendo de madrugada, yo conseguiría escribir y publicar una novela en el verano.

Imagina que mientras yo decía eso, pasaba una legión de ángeles ante mí diciendo «Améeeeeen» porque fue como decirlo y  decretarlo directamente.

Vamos, un genio que salió de la lámpara, me dijo: «Deseo concedido»  (Me pregunto yo en dónde se mete ese mismo genio cuando deseo convertirme en Bestseller del NYTimes )

Y la experiencia fue agotadora, pero satisfactoria.

Te cuento desde el principio.

El 22 de junio del presente año, se terminó lo que fue el año escolar 2017-2018. Mi hija, de cinco años en ese momento —acaba de cumplir los seis — se graduaba de preescolar o ciclo infantil como le llaman en España. La pasamos muy bien en su graduación y por supuesto, nos hinchamos de orgullo porque nuestra pequeña va subiendo peldaños en la vida con éxito.

Cada pequeño logro hay que festejarlo, por muy pequeño que nos parezca; además, son pequeños para nosotros que somos adultos pero para los niños significa muchísimo el superar esa etapa y empezar una nueva.

Bien, una vez regresamos a casa, empezó el calvario del verano.

Aquí hago una pausa para aclarar MUY BIEN que cuando me refiero al verano como un calvario no lo digo en el mal sentido porque no me guste estar con hija ni mucho menos. No. Lo digo porque usualmente lo que dejo programado para trabajar y estar un poco más organizada en ese tiempo, no llega a cumplirse jamás.

Los que pasan por esto en esos tres meses, saben a lo que me refiero.

Yo soy de rutinas, las necesito para sobrevivir y estar de buen humor, entonces, cuando me salgo de ellas, suelo entrar en un caos del que me cuesta salir luego. Intento mantenerlas, sobre todo la de los horarios de sueño de la niña porque es necesario para ella y para nosotros como pareja, pero el resto de los horarios: comida, trabajo, juegos, piscina, playa, se ven totalmente saboteados por el dios del verano.

Y todo esto a 40º C ¡Ma-ra-vi-llo-so !

El caso es que para cuando nos tocó el período loco, yo acababa de publicar una novela de romance Mi única inspiración eres tú, la cual ha quedado en el olvido y te invito a leer porque sé que te va a gustar ya que tiene gran carga de romance, secretos por descubrir y drama. Esta novela quedó en el olvido porque no le hice la publicidad necesaria en su momento.

En fin, después de esa novela, empezaba a pensar en la que escribiría para el concurso de Amazon.

Todos los años participo, para mí es una vitrina que me hace ganar lectores, más allá de quedar como finalista o ganador.

Y quería escribir algo muy diferente. Ya ves tú lo atrevida que soy que voy deseando salir de mi zona de confort (romance), para adentrarme en el suspenso romántico, género en el que no había escrito nunca antes y además con tiempo limitado por el verano.

¿Fácil? ¡No! Pero tampoco imposible 

Así que lo primero que hice fue ponerme a investigar sobre el tema central de la historia: secuestros de niños en Estados Unidos. Mucha información para leer y me empezaron a llegar imágenes de la historia que quería contar.

Empecé a escribir una mañana en la que mi hija jugaba sola. Por fortuna, le hemos inculcado desde pequeña que hay momentos en los que tiene que jugar sola porque papá y mamá no pueden acompañarle. Y por sorpresa, pude escribir la primera escena, lo que ocurre 29 años antes de que la protagonista llegue a Ogden (aquí puedes leer esos primeros capítulos) Pero la magia del tiempo de escritura acabó allí cuando, en un punto álgido de la misma, mi hija entró en el habitación sin previo aviso para decirme que necesitaba ayuda con una muñeca.

Y después, entró siete veces más para cualquier otra cosa.

Hasta ahí llegó la magia y entonces comprendí que mis horarios iban a invertirse sin falta porque si no no podría terminar la novela a tiempo.

Empecé a escribir por las noches. cuando todos en casa dormían.

Hasta que el calor me empezó a jugar malas bromas con bloqueos por incomodidad. El tener la luz encendida genera más calor, así que no que quedó más alternativa que coordinarme con mi marido y su horario de trabajo para que yo pudiese escribir a horas decentes.

Así lo hicimos, y a pesar de haber sufrido un bloqueo muy grande que te contaré más adelante cómo lo resolví y porqué me ocurrió, conseguí sentarme a escribir de corrido como me gusta hacerlo.

No todos los días, por supuesto, porque no siempre conseguía tantas horas.

Pero varios días a la semana, después de las 5 p.m. me sentaba a escribir mientras mi marido se encargaba de ir a la piscina con la niña.

A las 9 p.m. daba yo por terminada la sesión porque llegaba la hora de la cena.

Los fines de semana fueron mis días más productivos, sobretodo los domingos.

Tres de esos domingos, entre junio y julio, me senté a escribir después del desayuno y salía de la habitación únicamente para volver a comer a las horas que correspondía. En esos días, mi marido estuvo a cargo de todo porque entendía que yo tenía que terminar la novela sí o sí.

Un solo domingo cerré la sesión de escritura a las 5 a.m del siguiente día consiguiendo así escribir casi 15.000 palabras.

Y sobreviví. Lo logré.

Conseguí escribir mucho en poco tiempo, lo que me enseñó que puedo ser muy productiva cuando me lo propongo.

Las correcciones, ediciones y maquetación del libro en digital y físico las hice durante las mañanas en ese par de horas en el que mi hija era capaz de distraerse por cuenta propia y luego, por la tarde, conseguía un poco más de tiempo para esto o para diseñar cualquier cosa que hiciera falta; incluso aproveché mucho estos tiempos matinales para hacer promoción porque era lo mas fácil y para reeditar algunas de mis antiguas novelas.

El blog tuve que hacerlo a un lado en ese tiempo porque es lo que siempre sacrifico cuando me encuentro en estos períodos. A veces debemos hacer una lista de prioridades cuando tenemos el tiempo muy contado para poder aprovecharlo al máximo y escribir y vender libros, es mi prioridad.

Y llegado el momento, logré publicar Ecos del pasado en el tiempo anunciado a los lectores y con la calidad necesaria para salir a la luz pública.

Hoy, me hace gracia recordar así el verano, sumergida entre el caos de letras, cloro, arena, sol, falta de sueño y mucha presión porque en esos días siempre SIEMPRE suelo decir: «Esto no me pasa nunca más» Y es que en enero me creo capaz de llegar a julio con un par de novelas guardadas para no tener que preocuparme por trabajar bajo tanta presión durante el verano; pero lo procesos creativos no siempre son tan fructíferos como creemos que serán. Confieso que procrastino mucho, y eso es tiempo perdido, queramos o no.

Pero sé que en el verano del 2019 viviré algo caoticamente similar, estoy casi convencida, me sorprendería si no ocurriera y creo que lo celebraría en grande.

No te preocupes que estarás cordialmente invitado a esa fiesta para que celebremos juntos 

¿Y tú? ¿Cómo sobreviviste al verano? ¿Tienes algún consejo para darme?

Sabes que me encanta saber tu opinión de los temas que posteo en el blog, así que escríbeme abajo en la caja de comentarios para intercambiar ideas, consejos, opiniones, o simplemente saludarnos.

Gracias por siempre acompañarme, leerme y compartir mi trabajo para poder llegar a mas lectores.

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2 thoughts on “¿Cómo conseguí escribir durante el verano?”

  1. Como me dijiste un día “hay que encontrar esos momentos de tiempo, están bien escondidos” la verdad te admiro. Yo me la vivo buscando “tiempo para escribir”, raro porque siempre encuentro “tiempo para leer”. En mi caso, tengo muchos distractores: 2 hijos y sus tardes llenas de actividades y tareas, un esposo, un Despacho de abogados (negocio familiar que no se puede desatender ni en vacaciones), y todas las cosas extras que salen en el día a día. Así como miles de cosas que aprender sobre ser escritor en el proceso. Pero he de terminar pronto.
    Felicidades a la cumpleañera y éxito en su nueva etapa escolar.
    Saludos.

    1. ¡Hola, María José! Qué gusto tenerte aquí leyendo y comentando. Bueno, pues es que tú tampoco es que tienes gran tiempo de sobra jajaj la verdad es que estás bastante ocupada con tantas cosas. En tu caso, tómalo con calma. En algún momento encontrarás el momento perfecto para escribir. O quizá la historia sea tan absorbente que estés dispuesta a sacrificar un poco de tiempo de esas lecturas, de dormir o incluso de la familia para sacar adelante tu proyecto. Cada libro es un proyecto y cada uno despierta diferentes niveles de pasión en nosotros. No dejes de usar todas las aplicaciones de escritura, dictado por voz, etc. que puedas y que te ayuden a acercarte a tu meta de finalizar tu libro 🙂
      Gracias por las felicitaciones y los buenos deseos a mi pequeña.
      Mucho éxito para ti también.
      Abrazos.-

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